Pues nada, cada vez reduciéndose más (o ampliándose, si nos atenemos a que con 6 mil pesos ya se puede pagar un carro, una casa y escuela privada) es la clase media la que mantiene la unión entre ricos y pobres, la que mueve a la economía cotidiana y la que sufre los bemoles de no ser rica-rica ni pobre-pobre. Aunque dice «The Economist» que hoy la gran mayoría de la población del mundo ya es clase media: una global, similar en todo el mundo -que compra Barbies y va a ver películas de Hollywood- y otra local, acorde a las necesidades y conforme a los recursos nacionales (y que lee Monoaureo todos los días). Pero, como sea… es común que cuentan los centavos y batallan por los pesos, evitando volverse pobres y sin poder ser ricos. O como cuando el papá le dice a Mafalda que «nosotros venimos a ser clase media», a lo que responde Mafalda: «Y para ser clase media, ¿valía le pena venir?». Alarcón en el muy clasemediero (y un tanto para ricos) El Financiero.
