Dicen que, en democracia, ni las derrotas son totales ni las victorias son para siempre. Así, los tres grandes partidos pueden presumir triunfos importantes -para el PAN, mantener la gubernatura de Baja California; para el PRI, ganar la alcaldía de Can-Cún; para el PRD, tener alianzas triunfadoras con el PAN-. Y también cada uno tiene derrotas simbólicas -para el PRI, perder la gubernatura de Baja California; para el PRD, perder la alcaldía de Can-Cun; para el PAN, perder de todas todas en Hidalgo-. En resumen, ya ningún tiene «carro completo»; pero ahora entre todos tienen una flotilla compartida, como bien señala Hernández en La Jornada… Ya nomás falta que los ciudadanos, que pagamos esa flotilla, recibamos buenos servicios y buenos gobiernos. Y allí si, a veces parece que todos perdemos… gane quien gane. Es tiempo de exigir resultados a los gobernantes, de la bandera que sean.
