El contralor interno del IFE, Gregorio Guerrero, detectó un daño patrimonial por 124.5 millones de pesos y pidió sancionar al director de Administración. Pero el pleno del Consejo determinó que, aunque el daño exista, no hay delito que perseguir y votó en contra de la resolución, deshechándolas por unanimidad. Ante tal cosa, Guerrero declaró «los consejeros nuevamente se han agachado a esconder la mugre debajo del tapete«. Y no: simplemente, se hicieron cómplices. Declaró el presidente Leonardo Valdés «debe aprender que cuando sus propuestas no son aprobadas por un colectivo que tiene facultades para hacerlo, tiene que acatar». claro, como el dinero robado no es suyo… Más desprestigió para el deteriorado órgano colegiado. Calderón desde su sitio.
