«Explicación no pedida, culpabilidad admitida» dice el conocido refrán. Y mientras de un lado acusan que se prepara una compra masiva de votos -y se encuentran bodegas llenas de despensas rotuladas a favor del candidato del PRI- y se pide que se prohíba el uso de celulares al interior de las mamparas -por aquello de que los tecnomapaches piden foto del voto para confirmar que se cumplió «el acuerdo»-, del otro lado se alega que nada puede compro… compro… comprometer el voto de los ciudadanos. O eso dice Fisgón en La Jornada.
